El Real Madrid se estrenó con una sufrida victoria en Atenas, 68-71 ante un Panathinaikos que sorprendió a los de Chus Mateo, no porque el Madrid no haya disputado batallas épicas en el OAKA, sino por la puesta en escena de un equipo casi totalmente reconstruido que jugó con más cohesión y supo afrontar mejor el partido que su rival.

