El Giro siempre encuentra una forma distinta de tocar a Egan Bernal. El colombiano, que ya es tercero en la general de una carrera que conquistó en 2021, ha aterrizado en la Corsa Rosa con mirada profunda. Desde la memoria. Desde todo lo que pasó antes. Desde la sensación de estar todavía aquí después de haber visto tan cerca el final. Y quizá por eso se le escucha diferente. Más sereno. Más humano. Incluso más peligroso.

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