El mejor ganó LaLiga, como tiene que ser. Esta vez de una manera especial, frente al otro aspirante, rival eterno, y ante la parroquia propia. Un ideal. Fue una victoria rápida, construida sobre aciertos en el 9’ y el 18’, el primero en un gran golpe franco de Rashford, el segundo en una preciosa combinación Fermín-Olmo-Ferran, tres internacionales, que con esa perla nos alimentan esperanzas ante el Mundial. En el primer gol hay quien culpa a Courtois, que quizás esperaba el balón en el otro palo y no llegó a tiempo, pero el tiro fue perfecto, con trayectoria de bomba inteligente para limpiar las telarañas. El Barça ha ganado este título con un juego atrevido, exponiéndose con su defensa adelantada, apostando por el ataque y con una alta contribución de La Masia.

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