No ha sido la partenza del Giro en Bulgaria un frenesí de vibrantes emociones. No al menos lejos de la meta, donde cada día de competición —tres en este caso, todos con llegada al esprint— deja siempre vencedores y vencidos, germen de cualquier relato. Solo repite triunfo Magnier, el Paul que Francia abraza cuando mira más allá de su niño bonito, Paul Seixas. El otro, esprinter del Soudal Quick-Step y también joven, 22 años recién cumplidos, mirada rasgada, mechones sobre la frente y dentadura infinita, se marcha de los Balcanes cubierto por el púrpura ciclamino de la regularidad y con dos victorias en el zurrón, la última este domingo en las anchas y pobladísimas avenidas de Sofía. El rosa de líder lo mantiene en la capital búlgara el uruguayo Thomas Silva, triunfador en la etapa del sábado.

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