<strong>Fernando Alonso terminó desolado el Gran Premio de Singapur.</strong> Su motor dijo basta cuando estaba cuajando uno de sus mejores fines de semana por rendimiento personal. Había conseguido un quinto puesto en clasificación que le había sabido a gloria de cara a las aspiraciones de <strong>Alpine </strong>por el cuarto puesto de <strong>Constructores</strong>. También porque superó, de nuevo, a <strong>Ocon </strong>y porque era su carrera 350. Era el Gran Premio para volver a brillar. Más aún con las condiciones extrañas de la pista. En mojado siempre suele destacar.

