“Este es el vestuario más sano que he tenido”. Carlo Ancelotti repitió esa frase en varias ocasiones durante su última etapa en el Real Madrid. Una plantilla sin egos en la que el trato humano fue una de las claves de un círculo virtuoso de victorias. Han pasado exactamente 601 días desde aquella reflexión hasta el enfrentamiento entre Valverde y Tchouaméni. En ese tiempo se marcharon Kroos, Nacho y Joselu en el verano de 2024. Un año después también salieron Modric y Lucas Vázquez, los últimos referentes de un vestuario que aportaban orden, jerarquía y disciplina.

