Kylian Mbappé, en un viaje del Real Madrid esta temporada.

Gil Manzano estiraba en el vestuario de Cornellà con su cuadrilla. En 12 minutos iba a llevarse el silbato a la boca y a pitar el comienzo del partido entre el Real Madrid y el Espanyol, un encuentro crepuscular donde uno se jugaba el descenso y el otro, el honor y una supuesta humillación por el posible pasillo al Barça en la siguiente jornada. Y entonces, en una realidad paralela, las cámaras de El Chiringuito captaron a Mbappé bajando por la escalerilla de su avión privado con esa suerte de riñonera cruzada, tan del agrado del seguidor de curva del PSG, y con su pareja actual. Llegaban tranquilamente de una escapada. Y aquí alguien decidió que era un buen momento para colgarle el muerto.

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