Desde la timidez, desde la juventud, desde casi el anonimato pero también desde la agresividad en su juego de larga distancia, desde la osadía de no saber lo que es defender, o no querer defender, y desde la personalidad de lograr embocar cada bola por el medio de la tronera como si ésta tuviera alergia al pico-pico. De ese modo, y con tan solo 22 años, Wu Yize se impuso por 18-17 a Shaun Murphy en la gran final del mundial de snooker.

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