«No merezco lo que estoy pasando esta temporada. Esto no se lo deseo a nadie». La frase de José Bordalás el 9 de enero tras perder en el Coliseum ante la Real Sociedad mostró por vez primera desde que llegó a Getafe el abatimiento de quien veía que la delicada situación del club con el límite salarial le estaba llevando a una situación insostenible, sin delanteros en la plantilla a los que poder alinear. El técnico, que acaba contrato el 30 de junio, tenía claro que no podía seguir así en el banquillo de un Getafe que lleva años lastrado por sus problemas económicos. Y eso a pesar de que tiene desde el verano pasado una oferta de renovación hasta 2028.

