Valentin Paret-Peintre se bajó de la etapa reina del Tour de Romandía con la misma sensación que en días anteriores: piernas, ambición… y final conocido. Volvió a intentarlo desde la fuga y volvió a chocar contra el control del pelotón. Esta vez, además, dejó un recado que apunta directo a la organización y al papel de las motos de carrera.

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