Jódar, durante el entrenamiento de este sábado en las pistas de tenis del Club de Tenis de Chamartín, en Madrid.

“Mira, ahí lo pone: 1966”. El padre de Rafael Jódar, también Rafael, se acerca a la estatua conmemorativa y profundiza en los orígenes históricos del Club de Tenis Chamartín, fundado hace 60 años por un grupo de amigos que se reunían en la Ciudad Deportiva del Real Madrid y que decidieron comprar unos terrenos al norte de la ciudad, dentro de la almendra central de hoy. “Esto es nuestra casa, vivimos aquí”, dice el hombre, que una hora antes empujaba un carrito cargado de pelotas en la pista 13 mientras llovía a cántaros. Bajo la cubierta, un esquema básico: él, su hijo y un compañero. Nada más. Una escena absolutamente extraordinaria en el paisaje tenístico actual, donde los tenistas viven rodeados de satélites allá por donde van.

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