Hasta este sábado, Marta Kostyuk no había pisado siquiera una final de un WTA 1000, la segunda categoría de torneos. En su estreno en ese escalón, la tenista ucrania tumbó esta tarde a la rusa Mirra Andreeva (6-3 y 7-5, 1h 21m), la alumna de Conchita, en la Caja Mágica. La jugadora de Kiev, de 23 años, se tiró en la tierra batida de la Manolo Santana y rompió a llorar de emoción. Después se levantó, saludó a la juez de silla y evitó darle la mano a su rival, una tenista nacida en Rusia que no ha rechazado de forma explícita la invasión del Ejército de Moscú que desde hace más de cuatro años asola su país. Era la primera vez desde que comenzó la guerra iniciada por Vladímir Putin en febrero de 2022 que una ucrania y una rusa se enfrentaban en la final de un WTA 1000. El triunfo redondea tres semanas fantásticas para la pupila de Sandra Zaniewska, que acumula 11 victorias en otros tantos partidos sobre arcilla. Hace 14 días se coronó en Rouen —un WTA 250—, donde cazó el segundo título de su carrera, y ahora lo hace en el Masters de Madrid. Lo celebra en mitad de la pista con una voltereta hacia atrás, una muestra de la potencia que tiene en las piernas una deportista que llegó a formar parte del equipo nacional de gimnasia de su país.

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