Fernando Alonso no lo está pasando del todo bien en el Gran Premio de Miami encima del coche. Su Aston Martin AMR26 sigue sufriendo problemas gravísimos que lastran cualquier competitividad y opción de remontar el vuelo en la campaña. Pero más allá vive la felicidad al lado de su primer hijo, Leonard. «Tardo menos de 30 segundos en cambiar sus pañales. Alguna vez por la noche hay estrés, no sé si estoy haciéndolo todo bien. Pero soy rápido», bromeó en los Estados Unidos. Y quizá ayude a que su carrera… se prolongue.

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