El balón iba y venía y el resultado también hasta alcanzar la cima de un 5 a 4. El PSG y el Bayern honraron el fútbol en un partido memorable. Dos equipos de gran armonía colectiva, pero las costuras del orden las rompía una y otra vez el orgullo casi amateur de los jugadores: generosos hasta la imprudencia, valientes hasta lo temerario, honestos hasta la emoción.

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