”Jutglà, Jutglà”, retumbaba agudo en el graderío del estadio Jan Breydel de Brujas. El menudo delantero captado al Barcelona destrozó al Atlético con dos finas acciones que comprometen mucho la clasificación del equipo de Simeone y casi le descartan para liderar el grupo a nada que el equipo belga sume una victoria y un empate. Dirá esa corriente llamada cholismo, no sin razón, que la contundencia en las dos áreas dio la victoria al Brujas. Pero entre ambas áreas también existe otra contundencia, la de la pelota, la de pasarla bien y en eso, los futbolistas de Simeone dejaron mucho que desear durante varios tramos del encuentro. Al Atlético no le dio con diez minutos potables en los que pudo ponerse por delante en el marcador. Fue castigado por sus errores en las dos áreas, pero también porque fue un horror con la pelota, a la que la propuesta de su entrenador quiere poco y esta vez, además, mal.

