Han sido cinco semanas sin F1, pero han parecido cinco meses. El parón por la guerra en Irán y el haber podido dedicar todo el tiempo a trabajar en la fábrica y en los monoplazas, al contrario de lo que sucede en los veranos (donde la actividad de para por obligación) ya hacían presagiar un buen salto para algunos rezagados. Pero a ello se han sumado los cambios reglamentarios de la FIA, tanto en la recuperación como en la entrega de la energía de las baterías eléctricas, lo que podría contribuir a un cambio de orden de fuerzas mucho mayor.

