El 30 de agosto de 2023, una expedición de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) hallaron un llamativo orbe dorado de unos diez centímetros de diámetro en el Golfo de Alaska, a más de tres kilómetros de profundidad. Los expertos no encontraron una explicación sobre su origen ni su aspecto. Nunca habían visto nada parecido. Las especulaciones crecieron, pero no había certezas respaldadas por la ciencia. Hasta ahora. Tres años después, el misterio de esta esfera de color dorado ya ha sido resuelto y, de nuevo, ha vuelto a protagonizar titulares en todo el planeta.

