Penalti de Yoel Lago a Moleiro. Así de rápido fue. Habían pasado 23 segundos de partido en La Cerámica y el central del Celta ya había roto un plato. Gerard Moreno no falló, claro, y el partido nació condicionado. Más de lo que ya venía, porque el Villarreal pasea por la Liga con la tranquilidad del que sabe que ha hecho los deberes y sólo espera la nota final y el Celta lleva un mes hundido y lo que le faltaba era empezar los partidos perdiendo antes de poder tocar el balón.

