Se esperaba un derbi aragonés muy caliente por todo lo que había en juego entre el Huesca y el Real Zaragoza, pero nadie intuía lo que sucedería en el tiempo añadido. Con 1-0 favorable a los locales, Jorge Pulido le dijo algo a Esteban Andrada, que ya tenía una amarilla. El meta le empujó y el colegiado le mostró la segunda.

