Los Alpes son esas indómitas bestias que, además de sentenciar carreras, destrozan sueños, pero no en el caso de Giulio Pellizzari, que dio un golpe de autoridad en Val Martello durante la segunda etapa, reafirmándose así a solo unos kilómetros del Stelvio, uno de los grandes colosos del Giro. Con el impulso de su gran actuación, afrontaba la tercera jornada con una nueva oportunidad de brillar.

