El fútbol italiano se enfrenta a uno de sus mayores escándalos extradeportivos de los últimos años. Una investigación dirigida por la fiscal adjunta de Milán, Bruna Albertini, ha desarticulado una sofisticada estructura empresarial que garantizaba a cerca de 50 futbolistas de la Serie A (incluyendo figuras del Inter, el Milan y otros equipos visitantes) veladas de lujo que terminaban en encuentros sexuales remunerados y el consumo de sustancias psicoactivas indetectables.

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