En un fútbol que suele vivir del ruido, de los gestos exagerados y de los entrenadores que ocupan tanto espacio como sus propios equipos, Pellegrino Matarazzo ha hecho exactamente lo contrario en la Real Sociedad: reducir el volumen. Desde que aterrizó en San Sebastián, el técnico nacido en Nueva Jersey ha impuesto una manera de liderar que se apoya más en la calma que en el espectáculo. Y en pocos meses ha cambiado el clima del equipo y la percepción que lo rodea. Tanto lo ha hecho que las dudas y el ambiente enrarecido del arranque de temporada han dado paso a la felicidad absoluta, traducida en la consecución de un nuevo título de Copa.

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