Sevilla tiene un color… blanquiazul. La Giralda, Triana, la catedral… durante todo el fin de semana, fueron un buen spoiler de lo que sucedería en la final, tras una montaña rusa de emociones. Llenas de txuriurdines, rebosantes de fútbol, de luz, de vida. La misma, que puede cambiarte en noches para la historia. Marrero fue el héroe, un gigante bajo los postes de La Cartuja. Ese poste al que Julián y los atléticos nunca perdonarán. El de Zubieta secó a los atléticos, que impotentes desde los 11 metros, vieron como la Real se alzaba con una Copa del Rey inolvidable.

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