El Atlético de Madrid, para sus seguidores, es algo así como un hijo problemático. Cuando te topas con su lado terco, con su tacañería futbolística y la carcundia de alguno de sus grupos de apoyo, tienes la tentación de dejarlo ir, pero luego descubres que es tuyo y no puedes renunciar. Stevenson lo explicó perfecto con Jeckyll & Hyde. Las novelas siguen siendo la más adecuada manera de poner en claro la más profunda filosofía. Y con su personaje escindido en dos dejó sentado para los anales lo que significa la disociación esquizofrénica que acosa a cada individuo. Por eso, cuando el Atlético se pone a jugar piensas: a ver quién me voy a encontrar esta tarde.

