Otra vez desde los once metros. El Atlético volvió a chocar con la maldición de las tandas de penalti. Es complicado hablar de justicia cuando se un título se resuelve tras agotarse el tiempo reglamentario. La Real acertó más, Marrero detuvo dos golpeos y la Copa del Rey viajó a San Sebastián. El césped de La Cartuja se llenó de lágrimas rojiblancas y volvió a tocarle dar la cara al capitán. El tipo que más mereció levantar la Copa de los 22 que estuvieron sobre el verde.

