Los clubes de fútbol tienen una historia oficial. La forman los hechos, los datos y una selección de momentos épicos que, con el paso del tiempo, van aumentando el tamaño de la gesta en cuestión. Se podría decir que la masa social de cada entidad acepta esa amalgama como un relato común con el que la mayoría de los hinchas se identifican. Mientras, en paralelo, transcurren millones y millones de historias de personas que van incorporando a su memoria recuerdos en los que aparece el escudo de su equipo. La primera visita al estadio, el debut en los viajes para ver un partido fuera de casa, una victoria que parecía imposible, una derrota que nadie esperaba o un instante de la historia oficial que no está suficientemente valorado o explicado. Hasta hay abrazos con desconocidos que se instalan en las estanterías de la biblioteca de los recuerdos.

