¿Qué pasaría si el universo de MasterChef se cruzara con una etapa de O Gran Camiño? David Amor se presta al juego y sale victorioso: ironía fina, retranca gallega y respuestas que mezclan cocina y ciclismo con naturalidad. Entre puertos, empanadas y jueces exigentes, el resultado es un test tan surrealista como reconocible.

