Un Madrid con pocas luces y nublado ante Sergio Herrera derrapó por primera vez en el curso ante Osasuna y cede el liderato de LaLiga al Barcelona. Pastoso durante una hora, el apretón final no le alcanzó. Le faltó juego, fiado en muchos momentos a los centros al área, y ni siquiera fue capaz de vencer de penalti y contra diez en el último tramo. Acumuló atacantes —hasta cinco— pero siempre anduvo escaso de fútbol. Y, de postre, enfrente se encontró con un portero que, por acción o simple presencia, confunde como pocos a Benzema. Hace unos meses, en El Sadar, el portero rojillo le sacó dos penas máximas al francés en el mismo sitio, a la izquierda. Esta vez, de nuevo cara a cara, el nueve blanco optó por la fuerza, extraño en él, pero nada. Su disparo fuerte se estampó en el larguero. A los de Jagoba Arrasate, animosos de inicio y abrigados atrás después, no les hizo falta una heroicidad para volver a rascar un punto en la Castellana.

