En el día de don<strong> Amancio Amaro Varela</strong>, el primer gol lo debía marcar un extremo. Y así fue. Lo consiguió Vinicius con un centro embrujado a modo de homenaje que no encontró a un compañero, pero sí la red. Aplaudió el nuevo presidente de honor desde su posición de privilegio en el palco, aún con la sonrisa tras el bonito acto que le dedicó el Madrid en los prolegómenos del partido. Así se cuida a una leyenda.

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