El Real Madrid necesita, y así se asume, una revisión en profundidad. Una completa puesta a punto. La gestión de esta crisis no resultará sencilla. Hay vías de agua por toda la nave blanca. Los problemas del estadio, los inquietantes balances económicos, la deriva reputacional, la amenaza real de un segundo año en blanco, el desencanto de la afición, las intrigas palaciegas a cuenta del poder de Anas Laghrari, el financiero franco-marroquí que forma dupla con Florentino, los recelos en la directiva, la sucesión de traspiés extradeportivos (conciertos, parking, Superliga…), la inquietud del socio ante la amenaza de un cambio societario, el extraño baile de entrenadores, la excesiva e improductiva inversión en fichajes, la compleja tarea de forzar salidas…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *