Shohei Ohtani transformó la economía de los Dodgers en un ecosistema publicitario que gira a su alrededor: ingresos de 127 millones de dólares, contratos con gigantes como Uniqlo o Daiso, colaboraciones que se agotan en minutos o piezas de colección que llegan a venderse por 3 millones de dólares. Todos quieren un pedacito de la mayor mina de oro del béisbol.

