Probablemente no vaya a haber otro igual que Griezmann en el Atlético, por más que su condición de máximo goleador de la historia del club y de futbolista que aspiró (e incluso mereció) a Balón de Oro vestido de rojiblanco apenas cuente con una Supercopa de España y una Europa League en su palmarés. Por eso esta es su Copa y por eso apura sus últimos meses en el Metropolitano impartiendo clases magistrales mientras guía hacia el sueño de la Champions. Sería el único broche a la altura de su trayectoria. Sin embargo, genio como es, también ha tenido tiempo para preparar a su heredero.

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