Hubo un tiempo en el que la televisión en España era capaz de detener el país. Literalmente. Un instante, un gesto, un penalti. El ‘minuto de oro’ más visto de la historia llegó con el disparo de Cesc Fàbregas, un momento que reunió a 19.085.000 espectadores frente al televisor y alcanzó un 87,3% de cuota de pantalla. Una cifra que hoy suena a otra era, a un consumo colectivo que ya no existe con la misma intensidad.

