En Múnich se van a quemar hasta los árboles». Aquella frase de Karl-Heinz Rummenigge en 2014 no era solo una advertencia, sino toda una declaración de guerra. El Bayern, herido tras caer en el Bernabéu gracias al gol de Benzema, prometía convertir el Allianz Arena en un infierno incontrolable. «El martes será un infierno», insistió, mientras el equipo de Pep Guardiola se preparaba para arrasar con todo.

