Marcos Llorente controla el balón en la medular en presencia de Fermín en los cuartos de final de la Champions.

Por la tensión acumulada y el enorme desgaste físico que hizo, Marcos Llorente durmió apenas tres horas la noche posterior al inmenso partido que firmó ante el Barcelona. El insomnio invitó a Llorente a compartir en sus redes sociales una de sus reflexiones sobre sus particulares métodos para el celoso cuidado de su salud: “No todos los días van a ser de 95-98, estos días me cago en el ritmo circadiano. En la siguiente historia os dejo el secreto que me hace recuperarme del partido y del sueño”.

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