“Uno ocupa un lugar lógico en la vida; el otro, no”. La respuesta emerge de las entrañas del FC Barcelona y compara a los que siempre se acostumbra a comparar en la Ciudad Deportiva azulgrana: Lionel Messi y Lamine Yamal. Siempre magnéticos, a veces similares en el césped, nunca iguales fuera del campo. El argentino, según las mismas fuentes, fue el hijo de sus padres y hermano de sus hermanos. A Lamine, en cambio, le ha tocado un rol diferente: ser el padre de sus padres, el protector de su entorno. Y ahora, también, con 18 años, el líder de sus compañeros.

