El título de campeón del mundo de Max Verstappen le puede salir carísimo a Red Bull. El equipo energético, que entró en trance en aquel apoteósico último gran premio de la temporada pasada, en Abu Dabi, está bajo la lupa de la Administración de Contención de Gastos de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que tiene la sospecha de que la marca del búfalo rojo superó el límite presupuestario de 145 millones de euros que entró en vigor en 2021. La resolución de las pesquisas, que debería ver la luz en los próximos días, puede traer consecuencias de una magnitud colosal para la escudería de Milton Keynes (Gran Bretaña) y para otra que, se entiende, también rebasó el tope. En el paddock instalado en Singapur, estos días no se habla de otra cosa que de la dimensión de las sanciones que les pueden caer a los presuntos infractores. Según parece, uno de ellos se habría pasado de forma leve, esto es, en menos de un 5%. Todo apunta a que el responsable de este desliz es Aston Martin. En este supuesto, el reglamento establece “una multa de naturaleza económica, que dependerá de cada caso, o una sanción deportiva mínima”. Red Bull, en cambio, habría ido mucho más allá, y se expone a la pérdida de puntos en el Mundial de constructores, o incluso a la exclusión del campeonato.

