Tras dos décadas rodando por el mundo con el espectáculo ambulante del Mundial de MotoGP, Aleix Espargaró saboreó por vez primera las mieles de la victoria este año en el GP de Argentina. Apenas era la tercera prueba del certamen, pero él ya sentía que se le presentaba la oportunidad de su vida gracias al magnífico trabajo del equipo oficial de Aprilia. “Es realista”, aseguraba a EL PAÍS sobre la lucha por el título. “Es un sueño, pero creo que como mínimo nos hemos ganado el derecho a soñar”, dijo el piloto de 33 años.

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