Los puntos se quedaron en casa. Ni en la peor de sus pesadillas había contado el Sevilla con arrancar el partido en zona de descenso, ni en el mejor de sus sueños con que el Atlético se presentara en el Pizjuán con tal alineación. 30 jornadas después, tiempo suficiente para atender a los méritos de cada cual, el campeonato incluía a la escuadra nervionense en el pelotón de abajo mientras permitía a la rojiblanca, merodeando el objetivo marcado, que sus prioridades sean otras ya. Así que Luis García hizo de la necesidad virtud mientras Simeone hacía de la virtud necesidad, para llegar ambos a la misma conclusión: cantera.

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