Los últimos días del mercado de verano acostumbran a ser las jornadas de mayor efervescencia en el fútbol mundial. Rumores, inscripciones sobre la bocina y hasta “palancas” financieras que hacen posible lo que parecía imposible. Los directores deportivos intentan completar el puzle de su plantilla mientras los intermediarios buscan el mejor contrato para su representado y la mejor comisión para ellos mismos, todo a contrarreloj. Pero hay veces que los acuerdos no llegan y los jugadores no logran encontrar acomodo antes del 1 de septiembre. Tanto es así que algunos futbolistas, que en su día estuvieron muy cotizados en el mercado, están libres un mes después del cierre de la ventana de fichajes.

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