Ni un paso atrás. Todo lo contrario. Con una media sonrisa que delataba su evidente nerviosismo –”no le deseo a nadie por lo que estoy pasando”-, el entrenador de la selección femenina, Jorge Vilda, se presentó ante la opinión pública para dejar claro que nunca se le ha pasado por la cabeza dimitir tras conocer el correo de renuncia de 15 jugadoras a la lista que ha dio este viernes y que, si alguien tiene que mover ficha en este conflicto sin precedentes, son las futbolistas que mandaron la carta a la federación. “Sería injusto quitarme de en medio por lo que hemos construido. La solución es mirar hacia adelante y son las 23 de esta convocatoria. No veo otra solución. Llamar a las que están convencidas”. ¿Y si le piden perdón?, le cuestionaron en sala de prensa. “Puede ser un principio para retomar lo que había en el pasado. Es lo que dijo la federación y yo estoy aquí”, añadió sin excesivo convencimiento.

