Kvaratskhelia hizo una kvaratskheliada. Solo está a su alcance. Entrar al área con el balón controlado y regatear a Gravenberch sin dejar de mirar al portero, esperar que se venza, y luego definir al tiempo que mide las distancias que le separan de Konaté y Van Dijk para proceder a trazar el recorrido más inaccesible a sus oponentes. Todo en el GPS del prestidigitador Karavatskehlia, autor del 2-0, un gol que consolida al PSG como el equipo que mejor juega en Europa y pone al Liverpool donde vive desde hace semanas: contra las cuerdas. La vuelta en Anfield puede convertirse en el fin de una época de oro para los reds.

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