Pues habrá que decir una vez más que hasta el rabo todo es toro y nunca como en esta ocasión para emplear términos taurinos. Sí, así es, porque el Madrid sufrió una cogida que al final no pasó de ser aparatosa, pero que pudo ser tan grave como para enviarle directo a la enfermería. Porque la cosa pintaba mal, pero que muy mal.

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