Anoche, cuatro días después de lo previsto, Cédric Bakambu aterrizó en Sevilla. El delantero congoleño, que participó en la repesca en la que la selección de su país logró la semana pasada en México el pasaporte para disputar el Mundial del próximo verano, no regresó después del partido. Junto al resto de internacionales de la República Democrática del Congo, se desplazó a su país para celebrar un hito histórico, alcanzando la fase final de una Copa del Mundo 52 años después de su anterior presencia.

