Cualquiera podría imaginar que con su fichaje por el Atlético en el pasado mercado invernal Obed Vargas cumplía su sueño después de una infancia en la que su padre le inoculaba el rojiblanco en pleno corazón de la nada futbolera Alaska gracias al seguimiento de su compatriota Javier Aguirre. Sin embargo, no era más que el primero de los anhelos que el mexicano tiene en su mente. El próximo, estrenarse ante el Barcelona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *