Andriy Lunin salvó al Real Madrid de una derrota<strong>. Y a la vez ha metido al Cádiz en una última jornada infernal. Todo </strong>sería distinto para el equipo amarillo si el ucraniano no hubiera detenido el penalti a Negredo mediada la segunda parte. Esa parada se unía a otra en la primera parte en al que evitó el gol con una estirada en la que rozó la pelota con la punta de los dedos.

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