el Mundial ya corre. No espera a nadie, ni a los seleccionadores que aún dan vueltas a sus listas tras esta última ventana internacional ni a los futbolistas atrapados en el peor de los limbos: ese en el que uno no sabe si está dentro o ya ha quedado fuera. El verano de 2026 arranca mucho antes de que suene el pitido inicial. Empieza ya en este mes de mayo.

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