Hay deportistas que no encarnan despedidas. Su legado es tan grande, tan profunda es la huella, que su adiós nunca equivaldrá al olvido. El final de una carrera deportiva será simplemente un nuevo capítulo, otra etapa más de su ejemplo, ese espejo en el que tantos se miran. El viernes asistimos al epílogo de Roger Federer sobre las canchas de tenis, un día que nunca quisimos ver en el calendario.

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