Kimi Antonelli sólo tuvo una misión en su primera vez en Brasil, con la F1: visitar la tumba de Ayrton Senna, el que siempre había sido su referente. Fue al cementerio de Morumbí, en Sao Paulo, y se arrodilló para depositar un ramo de flores. Es sólo un ejemplo de la adoración que tiene por el tricampeón brasileño desde niño. 

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