Cambian los jugadores, cambian los entrenadores (algunos de forma traumática), cambian las temporadas, pero una cosa se mantiene: el dominio de Walter Tavares. El pívot del Real Madrid confirmó en la Supercopa Endesa que sigue siendo uno de los jugadores más determinantes de Europa. Al menos en las zonas, no hay nadie que se le acerque. Lo disfrutan los blancos y lo padecen los rivales, sobre todo el Barcelona. Los dos grandes están condenados un curso más a pelearse por todos los títulos -al menos los nacionales- y el coloso es desde hace tiempo la mayor pesadilla azulgrana.

